En numerosos proyectos industriales existen componentes estructurales que, una vez instalados, no volverán a ser inspeccionados ni intervenidos durante largos periodos de tiempo. Ya sea porque quedan encapsulados, embebidos en hormigón, bajo aislación térmica o ubicados en zonas de difícil acceso, estos elementos deben cumplir su función durante toda la vida útil del activo sin posibilidad real de corrección.